vitalidad
3 jul 2026

Autofagia: qué es y su relación con el envejecimiento

Ilustracion conceptual de la autofagia: una celula recicla y renueva sus componentes danados

La autofagia es el proceso por el que cada célula degrada y recicla sus propios componentes dañados dentro del lisosoma, su centro de reciclaje interno. Este mecanismo de limpieza mantiene el equilibrio interno (homeostasis) y, cuando pierde eficacia con la edad, se asocia al envejecimiento celular. Entender qué es la autofagia ayuda a situar por qué la ciencia la estudia como una pieza central de la longevidad.

¿Qué es la autofagia?

El nombre lo dice casi todo: la palabra procede del griego auto (uno mismo) y phagein (comer), literalmente «comerse a uno mismo». Lejos de ser autodestructivo, funciona como un sistema de control de calidad. La célula encapsula orgánulos gastados y proteínas mal plegadas (proteínas que han perdido su forma funcional) y los lleva al lisosoma, el orgánulo que actúa como planta de reciclaje, donde se descomponen en bloques reutilizables. Ese reciclaje constante preserva la homeostasis celular, el equilibrio interno que permite a la célula funcionar.

Tipos de autofagia: macro, micro y mediada por chaperonas

No existe una sola autofagia, sino tres rutas principales que comparten un mismo destino —el lisosoma— pero difieren en cómo llega hasta él el material a reciclar:

  • Macroautofagia: la forma más estudiada. La célula construye una vesícula de doble membrana, el autofagosoma, que engloba el material gastado y se fusiona con el lisosoma para degradarlo. Cuando se habla de «autofagia» a secas, suele referirse a esta.
  • Microautofagia: aquí no se forma un autofagosoma; es el propio lisosoma el que invagina —pliega hacia dentro— pequeñas porciones del contenido celular a través de su membrana.
  • Autofagia mediada por chaperonas (CMA, por sus siglas en inglés): unas proteínas «acompañantes» (chaperonas) reconocen proteínas concretas marcadas con una señal específica y las introducen una a una en el lisosoma, sin vesículas de por medio.

Esta clasificación, recogida en revisiones de referencia sobre autofagia y enfermedad, es la base sobre la que se estudia su papel en el envejecimiento celular.

Cómo se descubrió: de De Duve a Ohsumi (Nobel 2016)

El concepto nació en 1963, cuando el bioquímico belga Christian de Duve —descubridor del lisosoma— acuñó el término «autofagia». Durante décadas fue un fenómeno difícil de observar. El salto decisivo llegó en los años noventa con Yoshinori Ohsumi, que identificó 15 genes (los llamados genes ATG) esenciales para la autofagia en la levadura, sentando las bases del campo moderno. En 2016, la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska le concedió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por estos descubrimientos.

Tres hitos en el descubrimiento de la autofagia

De un término acuñado en 1963 a un Premio Nobel medio siglo después.

1963

Christian de Duve

El bioquímico belga, descubridor del lisosoma, acuña el término «autofagia».

Años 90

Yoshinori Ohsumi

Identifica 15 genes (genes ATG) esenciales para la autofagia en la levadura.

2016

Premio Nobel

Ohsumi recibe el Nobel de Fisiología o Medicina por estos descubrimientos.

Los tres hitos que consolidaron el estudio de la autofagia, desde que Christian de Duve acuñó el término (1963) hasta el Premio Nobel de Yoshinori Ohsumi (2016). Elaboración propia PLENIAGE® a partir de la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska.

¿Por qué la autofagia se relaciona con el envejecimiento celular?

Con el paso de los años, la actividad autofágica tiende a descender. Esa pérdida de eficacia en el reciclaje celular es uno de los rasgos que la investigación asocia al envejecimiento celular: cuando la limpieza se ralentiza, se acumulan proteínas dañadas y orgánulos defectuosos. La autofagia es una vía molecular central para preservar la homeostasis del organismo, y su disfunción se ha asociado al envejecimiento y a varias enfermedades relacionadas con la edad. La investigación la considera, de hecho, un determinante de la longevidad del organismo. Conviene un matiz: se habla de una asociación observada, no de que la autofagia por sí sola cause o trate ninguna enfermedad.

La autofagia, entre los «rasgos del envejecimiento»

Para ordenar qué procesos definen el envejecimiento, la biología trabaja con un marco de «rasgos del envejecimiento» (hallmarks of aging): mecanismos celulares que, alterados, contribuyen al deterioro asociado a la edad. Una revisión de referencia de 2023 amplió ese marco a doce rasgos e incorporó de forma explícita la «macroautofagia deshabilitada» como uno de ellos, junto a otros como la inestabilidad genómica, la disfunción mitocondrial o la senescencia celular. En otras palabras: la pérdida de eficacia del reciclaje celular no es un detalle accesorio, sino una de las piezas que la ciencia sitúa en el centro del proceso. Conviene mantener el matiz: figurar entre estos rasgos describe una asociación robusta, no implica que actuar sobre la autofagia por sí sola detenga o revierta el envejecimiento.

¿Qué activa la autofagia? Ayuno, restricción calórica y estilo de vida

Varios factores ligados a la escasez de nutrientes regulan al alza la autofagia. Entre los más estudiados:

  • Ayuno y restricción calórica: los estímulos no genéticos más potentes descritos.
  • Privación de alimento: induce autofagia en múltiples tejidos y órganos.
  • Compuestos miméticos de la restricción calórica: reproducen parte de esa señal bioquímica.
  • Estrés metabólico del ejercicio: objeto de investigación activa.
Estimulos que favorecen la autofagia: el ayuno, la restriccion calorica y el ejercicio
Estímulos fisiológicos que favorecen la autofagia, con el ayuno y la restricción calórica como los más potentes descritos (Bagherniya, 2018).

Ayuno y restricción calórica

El ayuno y la restricción calórica (reducir el aporte de calorías sin llegar a la malnutrición) favorecen —regulan al alza— la autofagia en una amplia variedad de tejidos y órganos. Una revisión de 2018 los describe como los estimuladores no genéticos más potentes documentados hasta la fecha. Es más, una revisión de 2019 describe la restricción calórica y el ayuno como una de las estrategias mejor documentadas para prolongar la esperanza de vida saludable (healthspan, los años vividos con buena salud) en mamíferos, incluidos primates no humanos; la evidencia directa en humanos es todavía limitada.

En humanos, la cautela es obligada por una razón práctica: medir la autofagia en una persona viva es difícil, porque exige acceder a sus tejidos. Por eso los ensayos disponibles son pocos, de corta duración y se apoyan en marcadores indirectos (señales bioquímicas medibles, por ejemplo en sangre) más que en la autofagia observada de forma directa. Que el ayuno la favorezca en modelos de laboratorio está bien documentado; cuánto y durante cuánto tiempo se traduce en un beneficio concreto en personas sigue sin estar cerrado.

Un apunte de honestidad: no existe un umbral de horas de ayuno validado en humanos a partir del cual «se active la autofagia». Buena parte de la evidencia procede de tejidos y modelos de laboratorio, de modo que cualquier cifra concreta de horas debe tomarse con cautela.

Ejercicio y otros factores de estrés metabólico

El ejercicio físico es un estrés metabólico que activa las vías celulares de detección de nutrientes —proteínas como AMPK y mTOR, los sensores que indican a la célula si hay abundancia o escasez de energía—. Su relación directa con la autofagia en humanos sigue siendo objeto de investigación, por lo que conviene no sobreinterpretarla: los estudios en músculo apuntan a que el ejercicio moviliza la maquinaria autofágica, pero el tamaño del efecto, el tipo de ejercicio más eficaz y su relevancia para la salud a largo plazo continúan en estudio. En el plano de los compuestos, los miméticos de la restricción calórica favorecen la autofagia reduciendo la acetilación de las proteínas, una modificación química que regula su actividad. Es el mismo idioma bioquímico que emplea el cuerpo cuando percibe escasez de nutrientes.

La vía NAD+/sirtuinas: el nexo entre metabolismo y autofagia

El metabolismo energético y la autofagia comparten un mensajero clave: el NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido), una molécula presente en todas las células que participa en la producción de energía. Tanto la actividad autofágica como los niveles de NAD+ descienden con el envejecimiento celular. Y existe un puente entre ambos: las sirtuinas (SIRT), una familia de enzimas que dependen del NAD+ para funcionar, pueden regular directamente la autofagia y el control de calidad de las mitocondrias (las centrales energéticas de la célula). Las PARP, otra familia de enzimas, también consumen NAD+.

¿Qué muestra la evidencia sobre el NAD+, las sirtuinas y la mitofagia?

El vínculo tiene una base mecanística concreta. Ya en 2008 se describió que SIRT1, una sirtuina que depende del NAD+, regula directamente la maquinaria de la autofagia. Sobre ese cimiento, distintos trabajos han mostrado que elevar el NAD+ —o aportar sus precursores, como el ribósido de nicotinamida (NR) o el mononucleótido de nicotinamida (NMN), moléculas a partir de las cuales la célula fabrica NAD+— favorece la autofagia y, de forma especialmente marcada, la mitofagia: la autofagia selectiva que retira y recicla las mitocondrias dañadas. En modelos de laboratorio (gusano y ratón), reponer NAD+ con ribósido de nicotinamida activó la mitofagia y se asoció a una mayor esperanza de vida y de salud en esos animales.

El nexo con el envejecimiento es coherente: tanto los niveles de NAD+ como la actividad de mitofagia tienden a descender con la edad, y las sirtuinas (SIRT1, SIRT3) actúan como interruptores que conectan el estado energético de la célula con su capacidad de autorreparación.

Ahora el matiz, que es imprescindible. Esta evidencia es consistente pero mayoritariamente preclínica: procede de células y animales, no de ensayos clínicos en humanos. Las revisiones recientes que analizan cómo trasladar el NAD+ a la práctica clínica coinciden en que aún faltan estudios en personas que confirmen estos efectos sobre la autofagia. Dicho de forma directa: la vía biológica está documentada y es legítimo describirla; otra cosa muy distinta es presentar ese mecanismo como un beneficio garantizado para quien toma un complemento.

Infografia del eje NAD+/sirtuinas/autofagia: el NAD+ desciende con la edad, las sirtuinas que dependen de el regulan la autofagia y la mitofagia, y los precursores NR y NMN reponen el NAD+
El eje NAD⁺ → sirtuinas → autofagia: cómo el descenso del NAD⁺ con la edad afecta a la actividad de las sirtuinas y, con ella, a la autofagia y la mitofagia; los precursores (NR, NMN) reponen el NAD⁺. Elaboración propia PLENIAGE® a partir de la evidencia sobre la vía NAD⁺/sirtuinas (Lee et al., 2008; Fang et al., 2016).

Este territorio conecta con el universo de la vitalidad celular, donde el NAD+ ocupa un lugar central. En el terreno de la nutrición, algunos ingredientes se asocian a la protección celular por vías bien establecidas: la vitamina C contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo. Es un mecanismo distinto de la autofagia —no la «activa»—, pero comparte el objetivo de cuidar la célula; puedes ver el detalle en la ficha de la vitamina C. Todo ello forma parte de la colección de vitalidad celular.

Dentro de este enfoque, fórmulas como PLENIAGE PRO NAD+ —que combina precursores y cofactores del metabolismo del NAD+ junto con vitamina C— se encuadran en esta categoría de cuidado celular; también disponible como precursor específico en PLENIAGE NR NAD+. Conviene precisar dónde está la línea: describir cómo el eje NAD+/sirtuinas se relaciona con la autofagia es divulgación científica legítima, porque ese mecanismo está documentado en la literatura. Lo que no procede es dar el salto de ahí a prometerte que un complemento «activa tu autofagia» o «revierte el envejecimiento celular»: la evidencia que respalda esa vía es preclínica y no equivale a un beneficio asegurado en personas. Describir la vía (correcto) no es lo mismo que atribuir ese efecto a un producto concreto (no procede). Para una visión de conjunto del tema, reunimos todo en la guía de vitalidad celular.

Referencias

  1. Bagherniya M, et al. The effect of fasting or calorie restriction on autophagy induction: A review of the literature. Ageing Research Reviews. 2018. PMID: 30172870.
  2. Wong SQ, et al. Autophagy in aging and longevity. Human Genetics. 2020. PMID: 31144030.
  3. Klionsky DJ, et al. Autophagy in major human diseases. The EMBO Journal. 2021. PMID: 34459017.
  4. Wilson N, et al. The autophagy-NAD axis in longevity and disease. Trends in Cell Biology. 2023. PMID: 36878731.
  5. Madeo F, et al. Caloric Restriction Mimetics against Age-Associated Disease: Targets, Mechanisms, and Therapeutic Potential. Cell Metabolism. 2019. PMID: 30840912.
  6. López-Otín C, et al. Hallmarks of aging: An expanding universe. Cell. 2023. PMID: 36599349.
  7. Lee IH, et al. A role for the NAD-dependent deacetylase Sirt1 in the regulation of autophagy. Proceedings of the National Academy of Sciences USA. 2008. PMID: 18296641.
  8. Fang EF, et al. NAD+ Replenishment Improves Lifespan and Healthspan in Ataxia Telangiectasia Models via Mitophagy and DNA Repair. Cell Metabolism. 2016. PMID: 27732836.
  9. Fang EF, et al. Emerging strategies, applications and challenges of targeting NAD+ in the clinic. Nature Aging. 2025. PMID: 40926126.
Equipo de Ciencia y Nutrición PLENIAGE® Equipo editorial científico de PLENIAGE®, integrado por farmacéuticos, nutricionistas y especialistas en suplementación basada en evidencia.

Este artículo ha sido elaborado por el Equipo de Ciencia y Nutrición de PLENIAGE® siguiendo el proceso editorial documentado en la página del Comité Científico. Última revisión: junio de 2026.

Preguntas frecuentes (FAQ)

¿El ayuno activa la autofagia?

El ayuno y la restricción calórica favorecen —regulan al alza— la autofagia en una amplia variedad de tejidos, y se describen como los estímulos no genéticos más potentes documentados. Buena parte de la evidencia procede de modelos de laboratorio, así que conviene interpretarlo con prudencia.

¿Cuántas horas de ayuno hacen falta para activar la autofagia?

No existe un umbral de horas validado en humanos. Las cifras concretas que circulan no cuentan con respaldo sólido en personas: la mayoría de los datos proceden de tejidos y modelos animales.

¿Los suplementos activan la autofagia?

Ningún complemento alimenticio puede afirmar que «activa la autofagia», que es un proceso fisiológico. Describir su mecanismo es divulgación. Algunos nutrientes, como la vitamina C, contribuyen a la protección de las células frente al daño oxidativo, que es un objetivo distinto.

¿La autofagia disminuye con la edad?

La investigación describe un descenso de la actividad autofágica con el envejecimiento celular, junto con una caída de los niveles de NAD+. Se trata de una asociación observada, sobre todo en estudios preclínicos.

¿Qué relación tiene el NAD+ con la autofagia?

El NAD+ es el cofactor que necesitan las sirtuinas, enzimas capaces de regular la autofagia. Tanto el NAD+ como la actividad autofágica descienden con la edad, aunque la mayor parte de los datos sobre extensión de la vida procede de animales.

¿El NAD+ o sus precursores (NR, NMN) activan la autofagia?

En modelos celulares y animales, elevar el NAD+ o aportar precursores como el ribósido de nicotinamida favorece la autofagia y, sobre todo, la mitofagia (el reciclaje de mitocondrias) a través de las sirtuinas. Es una vía bien documentada en el laboratorio, pero aún no confirmada en ensayos clínicos en humanos, de modo que no puede presentarse como un beneficio garantizado de ningún producto.

¿Qué es la mitofagia y por qué importa en el envejecimiento?

La mitofagia es la autofagia selectiva de las mitocondrias —las centrales energéticas de la célula— cuando se dañan. Retirar las mitocondrias defectuosas ayuda a mantener la producción de energía. Tanto la mitofagia como los niveles de NAD+ tienden a descender con la edad, una relación estudiada sobre todo en modelos preclínicos.