El metabolismo celular produce de forma natural especies reactivas de oxígeno (ROS) como subproducto de la respiración mitocondrial. Cuando su producción supera la capacidad antioxidante endógena, se acumula daño en lípidos de membrana, proteínas estructurales y ADN nuclear y mitocondrial. Ese desequilibrio se llama estrés oxidativo.
El estrés oxidativo sostenido es uno de los procesos asociados al envejecimiento celular y a la inflamación de bajo grado que subyace a múltiples patologías crónicas. Factores que lo aumentan: edad, contaminación urbana, tabaquismo, exposición solar elevada, dietas pobres en antioxidantes, ejercicio intenso sin recuperación adecuada.
El cuerpo cuenta con un sistema antioxidante endógeno (glutatión, superóxido dismutasa, catalasa) que se apoya en antioxidantes exógenos obtenidos de la dieta: vitamina C, vitamina E, polifenoles (resveratrol, antocianos, urolitinas de granada), carotenoides (licopeno, astaxantina, luteína). Ambos sistemas trabajan en conjunto.